lunes, 26 de septiembre de 2016

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TELENOVELA “AMOR EN CUSTODIA” (TV AZTECA 2005) – CRITICA. Odiosas comparaciones

Bajo el título de “Pasiones Prohibidas” canal 13, perteneciente al grupo ATV, trasmite al mediodía una de las últimas producciones exitosas de TV Azteca. Curiosamente también está siendo emitida por el cable en la señal internacional de dicho canal. La historia original emitida por Telefe de Argentina tiene una última versión perteneciente a Televisa, “Amores Verdaderos”, cuyo éxito, al igual que todas las versiones de esta telenovela, da pie para unas cuantas comparaciones por mas odiosas que resulten.

El mayor mérito de la versión de Azteca es que formo un grupo regular de actores, trato de darle un peso mayor al de los protagónicos, al  igual que todas las versiones, pero la mayor química esta en los papeles “juveniles”, en este caso la de Andrés Palacios y, en especial, la de Paola Núñez. A diferencia de la original argentina, el perfil de los actores mexicanos es más conocido lo que ayuda en que, por ejemplo, el “gay” de la cocina no sea tan cómico. A este punto le agregamos la velocidad de la telenovela, en la versión de Televisa nos encontramos con una parafernalia tan característica que se monta toda una operación “circense”, con rambos incluidos, para el secuestro del personaje que interpretaba por ese entonces Erika Buenfil. En Amor en Custodia la escena inicial está limitada a los primeros cinco minutos de la telenovela.

El punto en contra de Amor en Custodia, es que al igual que su par argentina se encuentra limitada por el presupuesto, cuando entran a escenografía termina traspirando el cartón frió e inflamable. Mientras que las locaciones tampoco resaltan.

La historia de custodios le da cierto ambiente de acción a la telenovela. En este punto las tres versiones se inclinan por presentar personajes masculinos en todo sentido de la palabra. La argentina tenía en su actor protagónico una fuerza aun mayor que la que proyectaba el propio Eduardo Yañez, mientras que el rol de Sergio Bazañez se siente forzado y hasta impostado, tanto como su propio pelo largo. Comparar a Erika Buenfil con Margarita Gralia es difícil, ambas procuran llevar el mismo personaje y logran interpretaciones regulares. El papel que más resalta es el de Paola Nuñez, su par argentina no le llega ni a los talones, mientras que si bien es cierto la “Niki” de “Amores Verdaderos” tenía en una Eiza González una actriz con cierta “chispa”, la “barbie” de “Amor en Custodia” es totalmente creíble con el tema de la autoestima y la “bulimia”.

Lo que si no tiene “Amor en Custodia” es una Kendra Ferreti. La interpretación de Marjorie de Sousa, por más mala actriz que sea, le da el tono sexual por encima de la villana ambiciosa. Es difícil de olvidarla vestida de luto y mostrando tamaño escote.

Entre muchas otras comparaciones cada versión se presta para los requerimientos de la empresa. Por eso la de Televisa termina siendo más efectista para el gusto de su público, pero la de tv azteca, es para muchos, la mejor de todas.

sábado, 24 de septiembre de 2016

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TELENOVELA “LA PROMESA” (ABS-CBN 2015) – CRITICA. Premisa convencional

Finalmente, panamericana televisión decidió estrenar “La promesa” (Pangako Sa 'Yo), segunda apuesta filipina del canal, después del éxito significativo que tuvo “Puentes de Amor”. Justamente esta producción es un remake de una serie del mismo nombre protagonizada por Jericho Rosales.

La telenovela arranca con una vista área de cierta región natural local. La atmósfera que se le imprime a la historia es la de retratar la urbe junto con cierta precariedad del pueblo, "San Felipe", que se ve forzado a trabajar en las minas de la localidad, y apoyado en cierto conflicto social. En este aspecto el primer cuadro es un flasforward donde los protagonistas se encuentran bañados bajo el sol en un rió. El dialogo es sencillo y, suponemos, dará título a la telenovela en una promesa de amor.

Resumiendo el primer capítulo de “La promesa” como una convencional premisa, donde encontramos una chica humilde enamorada del joven señorito de buena familia y dueño de la empresa en cuestión. Sera la madre remasticada como villana inoportuna la que se convierta en el mayor obstáculo. Y podemos predecir (por la foto de la entrada) que serán los futuros hijos los que sufran las consecuencias. 

El ritmo del primer capítulo es bastante regular. El carisma de su protagonista no lo es tanto debido a que, perdóneme, la noto muy mayor para el personaje de veinte años en el pasado. Como recurso muy mexicano. A pesar de eso la protagonista termina cayendo bien sobre todo en el aspecto aspiracional del personaje, estudia y trabaja a la vez.

El detalle de la telenovela es que no encierra un guion distinto, sino más bien procura poner mucho énfasis en el enamoramiento, tanto así, que todas las situaciones románticas son una ruleta de pensamientos casi comparables al de una escolar enamorada del cantante de moda. Incluso la protagonista colecciona revistas y tiene adornado el cuarto con las fotografías del galán filipino. Confirma este hecho el primer encuentro a solas de los protagonistas cuando quedan atrapados en el ascensor, las líneas de diálogos van y vienen, interrumpe una claustrofobia oportunísima, ella se ruboriza por mostrar el escote de la bluza, hasta que al final los don terminan entonan una canción de lo mas tonta. Todas son situaciones claramente pensadas para dos adolescentes.

Otro convencionalismo de la telenovela es el poner un par de villanas ambiciosas. Logra de alguna manera que las piezas encajen sin verse totalmente forzadas. Para eso la hija bastarda de cierto gobernador será “ofrecida” como garantía de salvaguardar la fortuna familiar de los Buenavista. Lo más gracioso de esta parte es que la villana es una “vulgarcilla” vanidosa de tintes cómicos que tiene una madre ex reina de belleza. Dicha madre debe ser el personaje con la peor caracterización que he visto ya que con esas ropas “tan holgadas” a cualquiera se le “pierde un brazo”.

Mientras que el canal no es responsable del doblaje, el cual sigue chirriando en su mexicanizacion. Otro asunto son los cortes, y en lo que si podria tener mejor cuidado es en no hacer pausa comerciales tan prolongadas. Ya para terminar, en serio el nombre de la protagonista es ¿”Amor”?, más adelante conoceremos a… ¿”Odio”?     

martes, 20 de septiembre de 2016

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CLASICAS DE TELENOVELA: “VALERIA Y MAXIMILIANO” (TELEVISA 1991). Un clásico del cine/literatura hecha telenovela


Aunque en los créditos iniciales aparezca Nora Alemán como “autora original” la premisa es cien por ciento “Lo que el viento se llevó”.  El aporte de la autora es contextualizar la adaptación en la telenovela. Para eso usa la caída de bolsa de valores como conflicto de intereses en la familia de la protagonista.

El trabajo que se realizó en esta telenovela (curiosamente del mismo año de mi nacimiento je) trata de romper mucho el estereotipo femenino del género. Encontramos una historia de amor pero desde el punto de vista de la hermana rechazada. Por eso, Leticia Calderón, se ve forzada a un registro actoral a base de posturas, y de resaltar su belleza opacando la de las hermanas. Quizás falla en mostrarnos una Valeria caprichosa y consentida por el padre, lo mismo que cuando al final del primer capítulo rompe en llanto al puro estilo “Esmeralda”. Eso sí, cuando la cámara le hace un close up, la actriz ya imprimía esa mirada de carácter tan característica de la villana de telenovela.

Es curioso ver que Cecilia Gabriela interprete en sus primeros años un personaje frágil. El solo nombre del personaje, “Dulce”, nos resume la personalidad en sí. Otro caso es el de Ana Colchero, cuyo matiz más importante lo da el “disfraz” que lleva puesto y esa lectura del marqués de sade.

En conclusión, la autora se limita mucho a que las tres hermanas adquieran tres tonos distintos y muy marcados desde el inicio: La fuerte, La débil y la rebelde.

El caso de los varones, en el primer capítulo, no revela mucho. Asumimos que, Arturo Peniche es el eterno amor de la protagonista, osea, Ashley. Mientras que Juan Ferrara será el “Rhett Butler” de la telenovela. Encontramos un par de personajes masculinos interesados, uno en el dinero; y el otro, en Valeria. Ademas que marca el debut de Jorge Salinas en la actuación.

Quedando el primer capítulo de “Valeria y Maximiliano” como la clásica presentación de personajes. La telenovela debe romper en algún momento con la idea original, mientras que el recurso de una protagonista que no sea cien por ciento buena debió ser impactante para la época. Lo más original debe ser la introducción de la telenovela con un tema incidental y unas imágenes de la urbe mexicana cuya atmósfera pareciera mas la de una serie policia. Estamos en los noventa, y la escenografía de cartón todavía engaña la pantalla. De ahí en adelante es un clásico del cine/literatura hecha telenovela.


(p.d. A pesar del éxito en México (70 puntos de rating) e internacional, según Wikipedia, esta telenovela no se emitió en Perú)

miércoles, 14 de septiembre de 2016

3

TELENOVELA “SIN SENOS SI HAY PARAISO” (Fox Telecolombia 2016) – CRITICA. Más falsa que sus siliconas

Si tienes mas cirugías que yo, ¡Te mato!
Como último ajuste del año (esperamos) canal 9 hace el enésimo intento por salir a flote en el prime time, y ajusta por enésima vez su programación.

En medio de este mamarracho de estrenos y cancelaciones (turcas) llega “Sin senos si hay paraíso”, telenovela continuación de “Sin senos no hay paraíso”, que el primer punto a favor es que se trata de un estreno con no más de dos meses de emisión en el país de origen; a pesar de eso, y con toda la objetividad posible de solo ver los primeros dos capítulos no tengo más apreciación que la de una producción cuyos implantes mamarios son tan falsos como la telenovela misma.

“Sin senos no hay paraíso” era una producción escandalosa en su momento, justificada en Colombia porque la realidad del narco y las prostitutas se vive de una forma diaria, pero en el Perú el argumento se hace demasiado lejano. No concuerda esa ficción de moraleja escondida con los diálogos de grandilocuencia criminal, ni tampoco encontramos más que una figura femenina acosada por las cirugías plásticas. Entonces, la continuación es el mismo chicle remasticado y sin sabor.

En “Sin senos si hay paraíso” encontramos a la misma familia cuya Catherine Siachoque, aquella actriz que se convirtió en mi fetiche desde que la vi sobajearse a la entrepierna de Eugenio Siller en “Reina de Corazones”, como una madre sufrida y a la vez convertida en “madre monstruo” que encierra a su hija dentro de su propia casa y  no le permite cruzar la línea amarilla de la entrada de la casa. Entendamos lo endeble del argumento que en tiempos en donde la juventud vive encerrada en un teléfono celular encontrar posible dicha premisa. Fabián Rios le toca suplir el rol paternal como cómplice y cero a la izquierda en dicha situación.

El otro asunto es que la nueva Catalina (Carolina Gaitan) convence lo mínimo en su inocencia, a penas y logra forzar el rostro en medio de un romance edulcorado con el “guachiturro” de la cuadra. La Catalina de “Sin senos si hay paraíso” tiene el rostro tan plástico como el de la mayoría de actrices de esta telenovela. Aunque es notorio la contraparte con la hermana, y primera Catalina, al querer hacerla una joven cuya virtud, y virginidad, son tan escasas como deseadas en ese escenario de narcos y aspirantes a prostitutas.

La producción no guarda el mínimo decoro sino ajusta sus diálogos a poner en primer plano a la mujer como objeto sexual, vestidas como prostitutas y maquilladas como tal. “La Diabla” es el antivalor femenino cuya maldad va tan lejos como el de prostituir a la propia hija (previo paso por el cirujano) y favorecer la corrupción política, siempre dejando al hombre como un pelotudo que piensa con la cabeza de la entrepierna. Otro asunto es el tema del sicariato, que dentro de la ficción se nota superficial y puesto como plano secundario de acompañantes de la nueva reina de la droga de aquel vecindario colombiano.

La autoestima femenina de la telenovela reflejada en las dos jóvenes protagonistas se deja llevar por el termino facilista de la doble moral, como critica a la sociedad y como delirio de aquellas palabras donde la Diabla quiere superar al mismo Pablo Escobar o “El Chapo” Guzmán. La Diabla entrena así como acosa a la familia de Catalina, además es el escalafón para que alguna de ellas, o capaz las dos, se vean encerradas en el mismo mundo de prostitución al servicio del narco. En los dos capítulos no hemos visto nada de eso, salvo cierta falta de autoestima en la hija y una decencia en la nueva Catalina que no acepta relojes de oro ni fajos de billetes.

A pesar del desvarío argumental la producción logra tomas de nivel, la escenografía está por encima del promedio y permite ver una irregular escena donde la sangre de la primera Catalina recorre un rió hasta llegar a la cañería de la madre. Lamentablemente, la ficción colombiana no evoluciona sino sigue apostando por las historias de narcos y prostitutas. Es por eso que en estas producciones el poder femenino se ve limitado a los senos y la entrepierna, desde aquel mamarracho (con cierta gracia) llamada "Las muñecas de la mafia" hasta la actual "Sin senos si hay Paraiso

miércoles, 7 de septiembre de 2016

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TELESERIE “ELIF” (Green Yapım 2014) – CRITICA. Por favor, ¡ Alguien llame al "Inabif"!

Cuando uno piensa en telenovelas infantiles recordamos “Luz Clarita”, “Carita de Ángel” y, por supuesto,  “Carrusel”. Pero con la turca, que Latina estrena en las tardes, uno encuentra una niña llamada Elif que sufre más que Fatmagul y Sherezade juntas. 

El problema de la telenovela es que encuentras un carrusel de sufrimiento que estalla a la primera amenaza del padrastro abusador, alcohólico y apostador. Son tantas las menciones de “…te voy a matar” que fuerza todas las escenas, tanto así, que la única forma de como puedes verla, y creer esta historia, es en tono farsa.

Tanta farsa como que una niña se suba a un camión por buscar un gato y termine conociendo a su verdadero padre. Tanta farsa como que la madre enferma en vez de denunciar al marido prefiera entregar a su hija precisamente en la casa de su verdadero padre. Tanta farsa como que se pueda apostar a una niña. Tanta farsa como que los matones de barba amenacen más que el padrastro abusador. 

Pero eso sí, no es una farsa cuando haces a la niña una monada: blanca, rubia y de ojo verde. Solo falta que hable inglés.

El problema de Elif no es que sea “Anita, la huerfanita”  sino que atormentas demasiado a una niña de cuento. Para que funcione la telenovela se bifurca en dos comparaciones clarísimas con su media hermana: Mientras Elif es un pan de Dios, la otra mocosa es una engreída que quiere que le den de comer en la boca

Todo en Elif es exagerado; desde la madre moribunda, el padrastro, la familia millonaria, y por supuesto, la misma Elif. 

Asi que si queremos ver niños explotados vayan a cualquier av. del centro de la ciudad. Y si no, llamen al Inabif. (¡Por Alá!)

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