miércoles, 14 de septiembre de 2016

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TELENOVELA “SIN SENOS SI HAY PARAISO” (Fox Telecolombia 2016) – CRITICA. Más falsa que sus siliconas

Si tienes mas cirugías que yo, ¡Te mato!
Como último ajuste del año (esperamos) canal 9 hace el enésimo intento por salir a flote en el prime time, y ajusta por enésima vez su programación.

En medio de este mamarracho de estrenos y cancelaciones (turcas) llega “Sin senos si hay paraíso”, telenovela continuación de “Sin senos no hay paraíso”, que el primer punto a favor es que se trata de un estreno con no más de dos meses de emisión en el país de origen; a pesar de eso, y con toda la objetividad posible de solo ver los primeros dos capítulos no tengo más apreciación que la de una producción cuyos implantes mamarios son tan falsos como la telenovela misma.

“Sin senos no hay paraíso” era una producción escandalosa en su momento, justificada en Colombia porque la realidad del narco y las prostitutas se vive de una forma diaria, pero en el Perú el argumento se hace demasiado lejano. No concuerda esa ficción de moraleja escondida con los diálogos de grandilocuencia criminal, ni tampoco encontramos más que una figura femenina acosada por las cirugías plásticas. Entonces, la continuación es el mismo chicle remasticado y sin sabor.

En “Sin senos si hay paraíso” encontramos a la misma familia cuya Catherine Siachoque, aquella actriz que se convirtió en mi fetiche desde que la vi sobajearse a la entrepierna de Eugenio Siller en “Reina de Corazones”, como una madre sufrida y a la vez convertida en “madre monstruo” que encierra a su hija dentro de su propia casa y  no le permite cruzar la línea amarilla de la entrada de la casa. Entendamos lo endeble del argumento que en tiempos en donde la juventud vive encerrada en un teléfono celular encontrar posible dicha premisa. Fabián Rios le toca suplir el rol paternal como cómplice y cero a la izquierda en dicha situación.

El otro asunto es que la nueva Catalina (Carolina Gaitan) convence lo mínimo en su inocencia, a penas y logra forzar el rostro en medio de un romance edulcorado con el “guachiturro” de la cuadra. La Catalina de “Sin senos si hay paraíso” tiene el rostro tan plástico como el de la mayoría de actrices de esta telenovela. Aunque es notorio la contraparte con la hermana, y primera Catalina, al querer hacerla una joven cuya virtud, y virginidad, son tan escasas como deseadas en ese escenario de narcos y aspirantes a prostitutas.

La producción no guarda el mínimo decoro sino ajusta sus diálogos a poner en primer plano a la mujer como objeto sexual, vestidas como prostitutas y maquilladas como tal. “La Diabla” es el antivalor femenino cuya maldad va tan lejos como el de prostituir a la propia hija (previo paso por el cirujano) y favorecer la corrupción política, siempre dejando al hombre como un pelotudo que piensa con la cabeza de la entrepierna. Otro asunto es el tema del sicariato, que dentro de la ficción se nota superficial y puesto como plano secundario de acompañantes de la nueva reina de la droga de aquel vecindario colombiano.

La autoestima femenina de la telenovela reflejada en las dos jóvenes protagonistas se deja llevar por el termino facilista de la doble moral, como critica a la sociedad y como delirio de aquellas palabras donde la Diabla quiere superar al mismo Pablo Escobar o “El Chapo” Guzmán. La Diabla entrena así como acosa a la familia de Catalina, además es el escalafón para que alguna de ellas, o capaz las dos, se vean encerradas en el mismo mundo de prostitución al servicio del narco. En los dos capítulos no hemos visto nada de eso, salvo cierta falta de autoestima en la hija y una decencia en la nueva Catalina que no acepta relojes de oro ni fajos de billetes.

A pesar del desvarío argumental la producción logra tomas de nivel, la escenografía está por encima del promedio y permite ver una irregular escena donde la sangre de la primera Catalina recorre un rió hasta llegar a la cañería de la madre. Lamentablemente, la ficción colombiana no evoluciona sino sigue apostando por las historias de narcos y prostitutas. Es por eso que en estas producciones el poder femenino se ve limitado a los senos y la entrepierna, desde aquel mamarracho (con cierta gracia) llamada "Las muñecas de la mafia" hasta la actual "Sin senos si hay Paraiso

3 comentarios:

  1. Es un adefesio insoportable con diálogos imbéciles, actuaciones paupérrimas y el dejo colombiano tan cansino

    Sólo tetas y traseros no levantan una basura como esta.


    Saludos

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  2. novela demasiada mala deverian dejar esa basura a si sin sacar segunda temporada el escritor debería dedicarse a otra cosa por que para escritor le quedo muy grande

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