jueves, 28 de abril de 2016

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TELENOVELA “PUENTES DE AMOR” (STAR CREATIVES GROUP 2015) – CRITICA. De filipinas con amor


Panamericana Televisión en otro intento por competir en la sintonía nacional, como otrora años y antes de que el tío Genaro los jodiera, nos trae como estreno absoluto en Latinoamérica una producción filipina. “Puentes de Amor”, traducción literal del título original, es una telenovela de pies a cabeza, que a diferencia de los dramas coreanos que el canal cinco arropa más temprano y que algún rédito positivo debe traerles (supongo) el formato de la producción filipina es mucho más parecido al enlatado mexicano, máximo referente de la región, con capítulos de más duración y una emisión local de lunes a viernes difiriendo a lo que se acostumbra en Asia cuya programación es una o dos veces a la semana. Encontramos nombres latinos debido a que filipinas fue colonia española pero el idioma de escritura es el inglés, quedando como curiosidad. Además de que no son tan exagerados a la hora de actuar, ni gesticulan tanto como sus pares coreanos o japoneses. Puntos a favor.

Por parte de la premisa y el desarrollo el melodrama se amolda perfectamente para la señal nacional, otra cosa es la sintonía que pueda llegar a tener y si por algún momento el peruano deja de freírse el cerebro con el capítulo de turno de “La rosa de Guadalupe” sería ideal aunque no le pidamos peras al olmo. No estamos hablando de la última superproducción de la Rede Globo (eso si con mejor suerte porque al menos hay una), sino más bien de un producto correcto, discreto y sobretodo que cumple con el principal objetivo en la esquina de la televisión: rellenar parrilla.

A su favor tienen que al parecer al mercado filipino si le interesa entrar con fuerza en Latinoamérica quedando como curiosidad que uno de los protagonistas ha grabado un saludo invitando al público peruano. Pero en contra tiene que telenovelas de países realmente lejanos como Rumanía ("En nombre del honor"), Eslovaca ("Amor ciego") e Hindú ("Buda")  han pasado por la misma señal con total pena. Tendríamos que esperar a que América televisión estrene la primera telenovela griega en el país para confirmar si el exito depende del contenido original o de lo caliente de la antena que la trasmite.

Puentes de Amor, puede ser un cruce curioso de cualquier otra telenovela vista y por hacer. Lo más mexicano que encontramos es que como en cualquier otra telenovela que se respete existe la  historia de amor y un triángulo principal tan cliché como efectivo para el culebrón de toda la vida. Las imposibilidades económicas son el aperitivo de una serie de hechos curiosas de analizar a simple vista como la ocurrencia de que dos hermanos puedan sobrevivir bajo un puente al amparo de Dios, de ahí en adelante tienen encuentros cercanos con la trata de personas y el guion sugiere insinuaciones a la prostitución gay muy atrevida y sobre todo real porque resulta sospechoso que un hombre quiera adoptar a un niño de la calle, siendo un tema que recordando nunca he visto en una coreana.

De Filipinas resalta un bien cuidado retrato de las locaciones, dejando fuera los foros acartonados de las vecindades de televisa mientras lo más curioso es la forma en como en tomas panorámicas podemos ver el contraste entra la precariedad del suburbio junto con los rascacielos a lo lejos en la urbe. La pobreza es fea en todos lados, mientras que al igual que en Perú hay desalojos (aunque por aquí no siempre es para construir edificios).

Y como en todo lugar a la caca se le llama caca y si comes caca de ratón te enfermas. Lo peor sigue siendo el doblaje, en especial cada vez que escucho una voz infantil doblada el mismo matiz de algún personaje de caricatura (¿no sería más fácil que lo doblen niños de verdad?). El primer capítulo se deja llevar por el argumento dejando cabos sueltos como la falta de autoridad social o la facilidad en los trámites de adopción.

La telenovela tiene un ritmo bastante escalonado, donde resalta el punto de quiebre en lo dramatizado a la hora de la separación de los dos hermanos, totalmente acertados que no sean gemelos. Mientras que se apoya en recursos efectivos como la lluvia torrencial combinando con efectos digitales a la hora de que el puente se parta (aprende Michelle Alexander). A nivel afectivo fue bueno el inicio de marcar personalidades en los hermanos desde la infancia. Se logra entender porque el menor crece lleno de resentimientos y decide no buscar a la familia que se supone lo abandono. Mientras que los demás lo creen muerto. Hasta este punto está bien sustentado.

En el segundo capítulo vemos crecer a los protagonistas me gusto la forma en como el flashback se usa como recurso de narración lejos de las típicas etapas de las telenovelas brasileñas o del maquillaje absurdo como en Simplemente María. Pero el verdadero conflicto llega cuando estos dos hermanos se enfrentan por el amor de una misma mujer.

Mía (Maja Salvador) tiene una presentación como una Colorina filipina, no se maquilla ni viste como prostituta cuando luce al “natural” lamentablemente como bailarina el estereotipo tan “plano” no ayuda mucho y menos esas greñas que lleva por cabello. Digamos que es más simpática que bonita. La forma en como termina relacionándose cuando conoce a Gael quiere guardar cierto tono chistoso. Mientras que con Junior el guion la pinta como una mujer con necesidades pero antes que nada decente.

Junior/Carlos (Paulo Avelino) resulta el siempre efectivo villano, un zorro en los negocios que encanta con prostitutas y se acuesta con las mujeres de sus rivales. Mientras que Gael (Jericho Rosales) es el eterno humilde noble, que tiene una obsesión de superación porque es pobre y sobretodo está enamorado. En resumen el triángulo principal es tan plano como la propia historia. Conserva el sempiterno tema de la pobreza contra la riqueza a la vez que sus personajes son bastante morales y como no románticos, pero sin abusar de las miradas de burros ni la melcocha.

Lo más resaltante para que algún peruano se anime a ver “Puentes de Amor” es que la telenovela avanza inteligentemente, no termina de ser trillada, creo que dentro de la seriedad que se le pueda dar al enlatado está muy por encima de las edulcoradas coreanas. Puede ayudar que los actores sean totales desconocidos. Y sobre todo notas que se respeta el titulo como metáfora porque en ese puente pasan los dos hechos más importantes del inicio de la historia: 1) la separación de niños y 2) el reencuentro de los dos hermanos diez años después, ese punto me agrado.

lunes, 18 de abril de 2016

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OPINION: TVyNovelas 2016. La otra farsa de televisa


ANTESALA
Ayer domingo se llevó a cabo una ceremonia más donde las producciones de televisa competían a lo mejor del año. Las ternas (de cinco) estaban conformadas según la selección de un comité especial de “expertos” de la materia entre periodistas y gente del de la misma empresa.

La polémica se dio cuando este año se decidió que fuera el público quien eligiera a sus favoritos mediante votación web, convirtiéndose al igual que en Colombia o los premios que dan revistas como People, en diferentes países, en una entrega menos crítica y más de simpatías.

No es raro ni me parece completamente mal cambiar el formato; es su defensa el jurado calificador de todos los años era impostado para darle seriedad a algo que nunca lo tuvo, nunca me gusto que las votaciones se dieran en el mismo momento como si se tratara de un concurso de belleza así como honestamente estoy convencido de que muchos de los que se sentaban ahí como jurados no veían las telenovelas que competían, mientras que muchas veces eran simples nombres como Silvia Pinal o Carmen Salinas cuando las votaciones no me negaran eran a simple dedo, un ejemplo clarísimo seria que, con o sin jurado, el ganador a mejor villano hubiera sido Fernando Colunga, porque su nombre es el más conocido dentro y fuera de México aunque su actuación esta vez fuera más falsa que el tatuaje que llevo en “Pasión y Poder”. Por consecuencia lo más lógico es que también ganara dicha telenovela.


UN SHOW SIN PASIÓN NI PODER 


Lo que paso ayer por la noche es como para recordarlo toda la vida por como no se debe improvisar una ceremonia de premios, ya sea los TVyNovelas. Lo primero que hicieron fue irse a lo grande en un escenario imponente y que lucio así, con una producción a la altura de la industria mexicana totalmente superficial, lo penoso es que con el público como invitado no me canse de escuchar como seguidores de tal o cual artista berreaban a cada rato, se ve inoportuno y mucho más cuando estamos en un in memorian y oímos gritar a una señora arrecha pidiéndole a Gabriel Soto que le haga un hijo.

Estuvieron más sueltos el trió de comediantes que amenizo la ceremonia, con el chiste local y la payasada del humor mexicano tuvieron una dinámica irregular, donde bailaron ridículamente y se vistieron de mujeres (humor facilista), y quizás si hubieran mantenido mejor la postura o gritado menos sin duda sería lo mejor de la noche. Jugaron un poco con los famosos y con las propias telenovelas que competían, eso me gusto lo que siempre le falta es el sarcasmo y humor negro que se dan en otros anfitriones de otras ceremonias, criticando más a la propia empresa porque son esos los momentos más oportunos para hacerlo, en cambio se fueron por el chiste del video sexual de David Zepeda o por tomarle el pelo a Alexis Ayala. Al final quedo como la versión mexicanizada de los tres chiflados.  Y no puedo dejar de mencionar la huachafada de tener un grupo de maniquíes paradas hasta el final. Junto con ese secretismo absurdo por mantener bajo siete llaves el nombre del ganador eso ni en los Oscar lo ves.


Los que estuvieron fatales fueron Gabriel Soto y Marjorie de Souza, el primero fue su peor actuación mientras que la venezolana, eso sí exuberante como ninguna, se mató por sobreactuar en el escenario en serio he visto vendedoras de papas más convincentes. No Marjorie te equivocas al decirnos que las telenovelas mexicanas son la excelencia pura así como equivocados estaban todos aquellos que se plantaban para soltar algún discursillo improvisado sobre las telenovela de televisa, muchos de ellos que entregaban los premios se notaban nerviosos como si quisieran robar cámara o hacerse los graciosos tal cual Andrea Legarreta mientras que estar en vivo hizo que producción se equivocara en varias oportunidades dejando silencios fríos en una ceremonia grande y pesada para lo que se premiaba.  

Siguiendo con los horrores otros detalles seria la falta de compromiso que el productor de la ceremonia tuvo con las telenovelas, dejando de lado premios como la mejor adaptación o dirección de cámaras relegándolas a un video grabado mientras que si teníamos que ver el “suspenso” de quien ganaba a mejor unitario, la competencia más bizarra que se pueda dar entre “La rosa de Guadalupe”, “Como dice el dicho” y “Laura” aunque las pifias de esta última todavía me ayuda a creer que el público mexicano no es tan acrítico como suponemos.

Y de la musicalización del show fue un verdadero desastre no escuchamos ningún tema de telenovela en cambo tuvimos a Jbalwin abriendo la ceremonia, estaba Alejandro Sanz presente pero no para cantar el tema de “A que no me dejas” sino para promocionar otros sencillos suyos, Thalía no apareció pero si el dúo de Enmanuel y Mijares que cantaron “Corazón de Melao” y se olvidaron de “La sombra del pasado”, mientras que escuchábamos el ritmo de “El taxi” y fueron tan miserables de no invitar a “Los ángeles azules” para cantar el tema de “La vecina”, siendo los temas musicales de introduccion lo mejor de ambas producciones. Lo peor fue el olvido de Joan Sebastián solo con una simple mención totalmente desangelada en donde Maite Perroni se lucia detrás de una pantalla. Y no puedo dejar de mencionar la maldita publicidad donde el premio a mejor actuación lo daba una empresa de leche, nunca más acertado.


ANTES MAITE QUE LICHITA 


De los premios hay poco que comentar, justos los de Maite Perroni que aprovecho para hacer un discurso más largo que en el final de Lichita para beneplácito de sus fans presentes, fue el personaje televisivo del año y así quedara. Más justos aun los de primera actuación para Arturo Peniche y Leticia Calderón. No se premió ni a Cecilia Gabriela ni Alejandro Tommasi, el más rescatable de la horrorosa “Hasta el fin del mundo”, algo que los dos merecían. La vecina se fue contenta junto con Pier Angelo, Jorge Salinas peco de carismático en la ceremonia pero otra vez se fue con las manos vacías, que ganara Pablo Lyle como actor fue el golpe de la noche igual que lo más injusto; honestamente si le dabas a Colunga un premio como villano Salinas se lo merecía como actor, porque no Arath de la Torre que mantuvo un galán distinto o incluso a Oswaldo Benavides que solo por soportar a Camila Sodi ya merece todo los aplausos, pero Pablo Lyle ¿en serio? el publico y sus gustos. Así como fue de simple gusto darle uno a la que hacía de hermana italiana, el de Brandon Peniche o el de mejor villana para Laura Carmine. La chica Guajardo continúa con su racha mucho más merecida en su actuación de “Yo no creo en los hombres” al igual que Susana Gonzalez que no me cansare en insistir que su mejor papel lo hizo en sus segundo protagonico como Andrea Paz en ese surtido rico llamado "Velo de Novia". Mientras que el premio gordo se lo llevo Pasión y Poder, pero si al propio José Alberto Castro pareciera no importarle, y menos sonrojarse a la hora de recibir el premio porque a nosotros sí.


Así acabo con unos más contentos que otros haya ellos, los que se tomen más en serio llevarse ese premio a sus casas, me imagino que en tiempos de selfies la presunción no faltara para el tuit del momento. Así como los aspavientos en redes sociales de eso se encargaran los trolls. Un año donde las telenovelas fueron mediocres y en donde teníamos que contentarnos con solo algunos intentos rescatables como “A que no me dejas” y “Antes muerta que lichita”. Además de ser el año en donde la falta de competencia se notó más que nunca y en donde el rating en México cayó y lo siguen sufriendo. Solo por lo que escuche la publicidad del canal de las estrellas a caído un 70%, a pesar de la falta de competencia.


PALABRAS FINALES 

A diferencia del año pasado en una ceremonia menos pomposa y más íntima, la competencia tenía más gusto con cuatro telenovelas que merecían todos los honores; “Lo que la vida me robo”, “Yo no creo en los hombres”, “Mi corazón es tuyo” y “El color de la Pasión” en ese orden tenían méritos que no tienen las que compitieron este año en donde Televisa comienza a dar señal de desesperación por recuperar público y en donde se nota que nombres como Colunga, Salinas y Yañez ya no es suficiente para garantizar éxito. Menos con productores que trabajan con el mismo grupo de incompetentes y con un star system en donde debemos rezar para que los nuevos valores que aparecen tengan mejores oportunidades. No es extraño que Andrés Palacios como otros jales que vienen de Azteca televisión aparezcan de la noche a la mañana ni tampoco le pidamos que sean garantía de nada sino fijémonos en el trabajo que hace Betty Monroe actualmente. 

Desde Perú, un país en donde “La rosa de Guadalupe” es éxito y se repite mañana, tarde y noche nos guste o no estamos identificados con la producción mexicana, y con este blog como todas mis opiniones solo quieren ayudar a ver mejores historias no a destruir y como en cualquier lugar envidiar que en mi país no haya una industria suficiente para reconocer el talento artístico. México lo tiene de sobra, aprovéchenlo. Y recordemos que los TVyNovelas es el premio de televisa para televisa. Pero si Pasion y Poder es lo mejor del año es que ya tocaste fondo ¿o  no?. Y tu, ¿que opinas? 

viernes, 8 de abril de 2016

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TELENOVELA “LA INTRUSA” (TELEVISA 2001) – CRITICA. La otra usurpadora

Si tienes un superéxito como “La Usurpadora”, que dicho de paso es la telenovela mexicana más rentable a nivel internacional (sino que lo diga canal 4 que la repite una vez al año), sería extraño no encontrar una sucesora que comparta más de una coincidencia con esta telenovela. Buscamos en la misma autora, Inés Rodena; que la protagonice la misma actriz, Gaby Spanic, que sea de gemelas, una buena y la otra una maldita, y una canción de entrada que nos recuerde el título de la telenovela. ¡Listo!, a cobrar.

La Intrusa tiene una premisa que me parece atractiva para el tiempo en el que se hizo, además de que ahora mismo por lo que me encanta es que tienen todos los elementos malos y entretenidos del “culebrón” por excelencia. Comenzando por un reparto variopinto, pero de pesos pesados, sobreactuaciones a más no poder, y una pareja protagónica que echa chispas y se resiste a sus bajas pasiones. El pensamiento que Virginia haya sido la mujer del padre me parece sólido dejando de lado el sempiterno tema de las diferencias sociales.

El elemento “sketch” que siempre se le va de la mano a Televisa es tan cómico como situaciones de miradas de odio, desmayos hiperfalsos, griteríos a la hora de la comida o amenazas locas; eso sí, ver a Claudio Báez junto con Laura Zapata es demasiada farsa para soportar, además de que no ayuda tener escenografías con el mismo cartón de siempre. Pero por el resto hay de todo como en botica, desde una Gaby Spanic con tembladeras y tics (todavía reconocible sin tanta cirugía), hasta un Arturo Peniche desbocado por momentos, con problemas de alcoholismo… y gordo.

Chantal Andere interpreta un personaje para lo que ya hemos visto en ella anteriormente, siendo lo más rescatable que siempre guarda las formas; Karla Álvarez tiene este personaje de niña inestable, lo que si noto es que se le ve demasiado mayor físicamente, no tiene nada que ver pero todavía me queda el recuerdo de la mejor Virginia en la versión de los noventa de “La Mentira”, aquí como que se queda estancada y no avanza con respecto a su gran actuación en esa telenovela. Los personajes que si son malos, y por ende aburren, son los de Sergio Sendel y Dominika Paleta, dos terceros en discordia como personajes al uso. Y no puedo dejar de mencionar a la chacha guapa, inocente y acosada de toda mansión de telenovela mexicana, esta vez Marlene Favela no muestra pierna tan cínicamente a diferencia de Galilea Montijo en “Tú y Yo” y por supuesto luce menos aseñorada que en Pasióny Poder, como dirían por ahí los años pasan y no perdonan.     

La telenovela es mala, pero en su defensa ágil. Se salva por el tono de siempre ir a mil por hora, de tener secundarios intensos y con cara de siempre andar estreñidos como las de Guillermo García Cantú o con las barbaridades que se ven en esa mesa de comedor, donde según ellos se están quedando sin dinero pero el chef y las copas de cristal llenas de vino nunca faltan ¿O será chicha morada?. Sabes que el personaje de la chacha con derechos va terminar siendo la madre de “Junior”, pero me encanta ver el nivel de maltrato y que se tan abnegada como para agarrarla a cachetadas, porque eso es de telenovela.

Es eso y ver a tremendos manganzones sacarse los ojos por la herencia me hacen la noche. Una herencia que lo bueno del guion no forzó en una lucha por quien se casa primero o quien le da el primer heredero hombre, como condición, que en tantas otras telenovelas hemos visto. Aquí la que manda es Virginia. Otro cliché de la telenovela son la infaltable loca con el secreto familiar que coincidencias de la vida anda buscando dos niñas que podrían ser gemelas ¿Quiénes serán?. Los celos enfermizos del protagonista o el tema de la suplantación, entre otras cosas que se irán viendo.

La telenovela se va centrando en que cada miembro de los Junquera que  desde el inicio son unos mantenidos, como el patriarcado se rompe y la falta de dinero termina por desesperarlos. Los más pequeños de la familia se van acomodando a la situación, pero otros se oponen a que La Intrusa, que es como conocen a Virginia, sea quien los limite económicamente. La corriente que sigue es la misma que en La Usurpadora, la misión es la de ir resolviendo los conflictos afectivos de la mayoría de ellos y hacerlos que enderecen el rumbo. No voy a mentir y decir que estamos ante el culebrón del siglo, pero no necesito café para no dormirme como me pasa en “Mi segunda Madre”, juzguen las diferencias.
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