miércoles, 20 de julio de 2016

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TELENOVELA “MIS TRES MARIAS” (DEL BARRIO PRODUCCIONES 2016) – CRITICA. ¿No tenemos buenos escritores?

El problema de las producciones de “Del barrio…” es que parecieran que viven del conformismo argumental, aunque ellos se engañen y auto promocionen como una superproducción, se estancan en las misma historias acartonadas (hasta cuando voy a ver escenografía de “La rosa de Guadalupe”?), no se empeñan en construir una situación más o menos creíble sino que prefieren arrancar con una premisa entre balazos, nacimientos inoportunos y muertes infantiles junto con una serie de hechos más irrisorios que los anteriores; donde la venganza de un “padrino” norteño hace que el protagonista de la telenovela caiga (injustamente) en la cárcel (cliché de toda telenovela). 

Podríamos entonces considerar la premisa como un intento de “El madrastro español” donde años después se verá en la impetuosa tarea de recuperar a sus tres hijas que como anécdota se llaman Marías?.

Ya en sus anteriores trabajos las telenovelas de Michelle Alexander cuelgan mucho del factor materno como desencadenante de las desventuras de sus protagonistas convirtiéndolas en “madres coraje” ("Amor de Madre"), es por eso que el matiz de una madre que abandone a sus hijas podría levantar el interés de la premisa lamentablemente el primer capítulo (de una hora y media sin cortes comerciales) se ve envuelto en una serie de acontecimientos mal planteados debido que prioriza escarbar en una sociedad donde el sicariato juvenil, tan de boga en la sociedad peruana actual, redunda un mensaje social que nadie te lo pide y que solo limita al protagonista como un molde perfecto de profesional y padre interpretado cuadradamente por un David Villanueva. 

Y es también en esta parte donde se ve que el talento peruano está en crisis porque peores actores juveniles no los encuentro ni en “la rosa de Guadalupe”.

El lado más amable de la telenovela en donde podría partir se encontraba en construir un personaje femenino frustrado por las situaciones económicas, partir con una Andrea Montenegro cuyo caracterización es desastrosa (incluido el dejo paisa entraba y salía) no termina de convencer porque la premisa, tan centrada en el padre, apresura encontrar situaciones cuyos elementos sazonen mejor ese abandono como para entender mejor al personaje o sus razones.

Lo mismo pasa con las incontables veces que los exteriores se notan como en los tiempos en los que hacía “La reina de las carretillas” o “Mi amor el wachiman”, la productora sigue sin levantar en ese aspecto. La inversión de grabar en otro región  funciono al principio de “Valiente Amor”, ademas de que se esmeró en mostrar ciertas costumbres que le daban colorido a los primeros capítulos de la telenovela anterior. En cambio en la actual todo se ve igual de plano que en las mencionadas miniseries de cinco años.


“Mis tres Marias” es una consecuencia , más que un avance en la producción peruana. Auto limitada en las manos de Michelle Alexander, que con la gracia de "Al fondo hay sitio" hace posible que la audiencia acompañe más de lo necesario; además de que no necesita apostar por salirse del molde mientras que uno de sus protagonistas sea Cristian Domínguez cuyo talento actoral es tan discutible como quien escribe estas ¿telenovelas?.

miércoles, 13 de julio de 2016

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TELENOVELA "PUENTES DE AMOR" - Critica final de telenovela. Una gran experiencia

Finalmente llego a su fin la primera telenovela filipina en el Perú y Latinoamérica que de aquí en adelante comentare para el gusto de quienes la seguimos día a día, advirtiendo que hay lineas de información que se pueden considerar como spoilers de la telenovela para aquellas personas que no la han visto.  


UN TRIANGULO AMOROSO EFECTIVO JUNTO CON UN DESARROLLO REGULAR




Para que la telenovela funcione el elemento principal era crear la tensión del reencuentro entre los dos hermanos y que el mayor conflicto sea la lucha por la misma mujer. Lo que se ve en esta telenovela no dista mucho del eterno triángulo amoroso usado desde los tiempos en que nuestras abuelas disfrutaban de “Viviana” (televisa 1978) aquella telenovela protagonizada por Lucia Méndez pero a diferencia “Puentes de Amor” encontró un pozo argumental mucho más sólido e importante que solamente el "amor" porque antes que nada lo que mueve los sentimientos de Carlos es el rencor que siente por Gael y toda su familia. De ahí en adelante la pelea por Mía solo refuerza este hecho (acompañado por el veneno de Lorenzo Antonio) y en más de una ocasión se notaba que era más un detalle que el verdadero leitmotiv de la telenovela.

Lo cierto es que el triángulo cumplió lo necesario sobre todo cuando la idea era marcar territorio (expresión usada por estos lares como sinónimo de celos), teniendo consecuentes peleas entre los dos machos alfas (donde lucían cuerpo) o una serie de acontecimientos típicos como el engaño o el juego sucio por parte de Carlos o la firmeza demasiado noble de Gael. Donde se vislumbra claramente las formas de amor que se pueden demostrar siendo objeto de más de una critica por parte del televidente sobre todo en el caso de Carlos.

El desarrollo en cambio careció de la intensidad del triángulo amoroso, quizás por parte de la propia idea original o por los cortes abruptos que se notaron entre escenas. Es sabido que las versiones internacionales vienen recortadas con respecto a su trasmisión original lo que suele suceder mucho en el formato brasilero de la Rede Globo. En fin no puedo ir más allá que mencionar temas sueltos de la telenovela que se pusieron sobre la mesa para darle más brillo pero que nunca se profundizo demasiado y que ya comente en mi primera opinión.


Otro asunto es que a pesar de ser una telenovela con una buena cantidad de capítulos nunca se vio un secundario solido que interesara como alternativa, al contrario simplemente fue una historia sin secundarios más con personajes acompañantes como en el caso de los padres respectivos del trió protagónico o como villanos ligeros impuestos a la marcha en las ultimas semanas (Alexa).  

Dos ejemplos claros son el mejor amigo de Carlos Antonio cuyo rol estuvo casi predestinado para la muerte. Mientras que la abogada (que por cierto fue la simpatía andando) apareció como una alternativa mucho más amorosa que desempeñando una función eficaz en los supuestos litigios que se veía envuelto Gael, siendo apenas lo único que conocemos de ella una escena corta con sus padres. Ambos casos terminan siendo predecibles sobre todo por el rumbo final de la historia.

Tener un elenco corto lleva limitaciones pero tambien ayuda para centrarse mas en la historia principal y no desviarse por la ramas. En esta telenovela el gran bien fue que nunca tuvo personajes "cómicos", siempre útiles en producciones mexicanas o brasileras, cuya función es aligerar las tramas y a veces lo único que hacen es entorpecer o ridiculizar la propia telenovela.

PRODUCCIÓN TÉCNICA, GUION Y JALADA DE OREJAS AL CANAL

La producción tuvo detalles interesantes de resaltar como las locaciones interiores que se vieron menos acartonadas que la mayoría de telenovelas mexicanas, los exteriores lucieron bien escogidos además de que estamos hablando de que fue una producción con cierto presupuesto ya que se grabó escenas en Japón y Arabia.

La música incidental acompaño los momentos románticos, siendo una tonada reconocible el de la canción de apertura. Lamentablemente en el Perú es un mal irremediable que las introducciones y créditos finales sean cortadas de la trasmisión, a pesar de eso el tema musical central de la telenovela (siempre en inglés) se pudo escuchar en más de una ocasión. Mientras que a nivel de vestuario la figura asiática es mucho más prudente que por ejemplo las producciones de Telemundo, donde el cuerpo es lo que más resalta en muchas ocasiones.

A nivel de guion la telenovela fue más rosa en el caso de las escenas de Mía y Gael dejando el lado intenso y sobreprotector para su rol con Carlos. Hay una escena donde se ve una relación sexual forzada quedando sugerente pero a la vez tímida en el impacto final. No terminé de entender hacia a que apuntaba sino más bien la sensación que me dejó es que fue el último recurso para separar a Carlos de Mía, lamentablemente a partir de ahí se me hacía incrédula la relación que estos dos llevaban más cuando el verdadero motivo de separación fue algo totalmente distinto y menos fuerte de lo que paso ahí.

Otro punto fue el desarrollo melodramático por parte de las madres de la historia quedando igual de prescindible en el caso de la madre de Mía, y muy irritante por parte de Marilyn y sus disfuerzos para que Carlos los perdone. 

Pero si hablamos de forzar el guion o simplemente dejarlo llevar no se disimulo en nada en la recta final donde ciertas "coincidencias" muy convenientes terminaron por desenmascarar a Lorenzo Antonio.



Por ultimo no puedo dejar de mencionar que canal cinco fallo muchas veces en la trasmisión de la novela viéndose problemas en el audio e imagen. Y las ultimas imágenes de la telenovela fueron bloopers y un saludo de despedida del trió protagonistas agradeciendo por verlos. Algo que afortunadamente se pudo ver y quede para la anécdota.

DESENLACE CONVENCIONAL 


El final tenía que llegar descubriéndose el origen de Carlos Antonio escena que se dio en un puente, consecuentemente con el título de la novela, poniéndose las emociones a tope. No solo eso sino que la metáfora al título se hacen presentes en más de una ocasión y son los puentes donde ocurren los hechos trascendentales de la telenovela. Algo más que refuerza esta idea es que la carrera de Gael de arquitecto mayormente se limitaba a construir puentes.

Es por eso que me extraño que la escena clímax del final no ocurriera en este mismo escenario. Más la idea no se olvida sino que se refuerza con uno de los diálogos finales entre dos de los protagonistas. Convirtiendo a Mía en el verdadero puente de amor entre los dos hermanos.



El desenlace final ocurrió tal y como está prevista en cualquier otra producción. El villano Lorenzo Antonio comete una locura in extremis que lleva a que el trió se acomode en una situación cargada de emociones intensas típicas del culebrón. Donde no pudo faltar las efectivas amenazas de ".. te voy a matar...", la pistola en mano y el respectivo balazo. (como para que no culpen de poco originales a los mexicanos).

Un final de telenovela que se vio hermoso y sentimental. Además de que se da tiempo de “engañar” al televidente y mantenerlo al suspenso en la caminata de la novia de espaldas mientras que los dos hermanos esperan por ella. Finalmente todo termina en una escena donde lo que más resalta (acertadamente) son el poco dialogo y una boda de ensueño.



CONCLUSIÓN FINAL

El apoyo de la familia siempre es importante, si bien es cierto sin historia de amor no se puede considerar telenovela, la verdad es que la hermandad demuestra su verdadero valor en los momentos en que más se necesita como pasa al final de esta telenovela cuando Carlos termina desilusionándose de su padre adoptivo. Hay una moraleja bien clara que es marcar distancias entre el amor paterno corrompido por el odio y el dinero de Lorenzo Antonio; y el amor de la familia, el del equipo “nakpil” como se llamaban entre ellos que crecen en base al compromiso mutuo y sobre todo el perdón de los errores. Al final Carlos entiende esto y encuentra la paz de lo que realmente fue su historia, porque “Puentes de Amor” fue la historia de Carlos para volver a ser Junior.  






jueves, 7 de julio de 2016

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TELESERIE “UNA PARTE DE MI” (O3 Turkey Medya 2014) – CRITICA. Turca de alquiler


El prime time de canal 2 funciona como un bloque sin respetar una hora fija ni una duración promedio; la mala costumbre y lo bien que le funciona ha hecho que todas las ficciones turcas se emiten una detrás de todas y en medio, como un sandwich, estrena su última producción titulada “Una parte de mi”. Los veinte minutos, sin cortes comerciales, todavía  no alcanza para ver el íntegro del primer episodio que en su emisión original dura más de una hora pero si justifica un primer acercamiento a una historia cuya vertiente pasa por lo predecible con señales de angustias forzadas.

Aunque el tema principal es el vientre de alquiler la teleserie turca, forzosamente convertida y vendida por estos lares como telenovela, no se esfuerza a la hora de presentarnos situaciones más originales, sacadas del manual plantea una disyuntiva que confabula en contra de la protagonista marcada por la desgracia desde el principio lloviéndole sobre mojado cuando la “necesidad”, redundando en el tema económico, la obligan a aceptar un trato que por fuerza del guion no se toma su tiempo de pensarlo dos veces.

Se podría también mencionar lo contradictoria que se hace esa obsesión por tener un hijo en Defne del hombre que ella constantemente responsabiliza por dejar infértil, un poco más de lo mismo pasa con la familia guiados más por el consentimiento de “Dios” pero aceptando practicas poco ortodoxas. Convirtiendo la premisa en un accidente forzado y a golpe de efecto.

Los tiempos no corresponden a algo más práctico sino que se quedan en convencionalismos casi absurdos de un “alquiler” de guion donde que por casualidad conveniente la solución llega por una llamada telefónica al chofer de la familia (¿?) y en donde la suegra planea maquiavélicamente todo mientras ve la angustia de Elif acompañada por la música estridente y el pestañeo de la cámara convirtiendo al televidente en testigos de la verdad del asunto; si bien es cierto la historia se hace funcional a partir de que la argucia funciona y posteriormente se descubre, también podría ser más real cuando las imposibilidades parte de él y no de ella o en su defecto maquillando mejor un tema que funciona solo hasta lo predecible.

En “Juana la virgen” partía de un hecho más o menos parecido convirtiendo una fertilización por accidente en un tema tan anecdótico como dramático. En cambio “Una parte de mi” es un drama accidentado donde la adopción es una alternativa que ni se menciona quizás por es menos problemática que otra se embarace de tu esposo y después te reclame el niño.          

domingo, 3 de julio de 2016

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CLASICAS DE TELENOVELA: “EL PECADO DE OYUKI” (1988) – CRITICA. Aquellos tiempos en donde todo era mejor

Lo más hermoso de “El pecado de Oyuki” es que visualmente se nota el trabajo de producción, las imágenes imprimen una belleza oriental que resalta en cada fotografía especialmente las que dan paso a los comerciales, es un ejemplo claro de como el maquillaje es un factor clave y lo mejor es lo minimalista que logra ser la telenovela cuando está metida en foro para calcar un ambiente sencillamente japonés. Lo mismo pasa en cuanto los exteriores, que a punta de buena edición logra convivir lo artesanal de las construcciones japonesas creadas en el propio México y manipularlas con panoramas de la urbe japonesa moderna de la época. “El pecado de Oyuki” es historia de la telenovela mexicana y de la televisión latinoamericana por mérito propio. Una pena que ya no se logre una ficción de ese tamaño y por allá prefiera apoyarse en la pantalla verde con resultados mediocres.

Si bien es cierto que visualmente todo se acompaña perfecto desde la entrada de la telenovela también hay que criticar lo poco trabajado que me resulta la forma de actuación, la caracterización entre vestuario y maquillaje es una cara de la moneda mientras que la otra es una constante de modismos mexicanos inoportunos que los actores sobrevivientes de la época aun arrastran en la actualidad. Otro lio son ciertas situaciones que veo y que no estoy tan seguro de que sean fieles al japonés real. No obstante la telenovela también se hace harakiri así misma al ser una producción de tanta factura, sacrificando elenco y presentándonos una historia que para la primera semana de retransmisión se hace larga y tediosa. Sobre todo redundando en el maltrato que sufre Oyuki consecuentemente con la sumisión (tan japonesa como mexicana de la época) y uno que otro tufillo insinuado a la prostitución.  

El pecado de Oyuki es una telenovela rosa y como tal se comporta, perfectamente podríamos compararla con una versión ambientada de “Los ricos también lloran”. Oyuki parte como la humilde que abandona el campo mientras que más cerca de lo pensado espera un galán aristocrático que prefiere el arte a ser político. Ana Martin desarrolla un personaje más o menos limitado, lo mismo pasa con el resto del elenco (por mas ingleses que sean familias de este tipo vemos a cada rato) sospechando que la producción le dio más peso a las escenografías que al guion. Por lo demás todavía me queda la incógnita de saber ¿Cuál es el pecado de Oyuki?.  
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