martes, 29 de noviembre de 2016

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TELESERIE ''LA CANDIDATA'' (TELEVISA 2016) - CRITICA. Que decepción


Sin poder asegurarlo los guionistas de ''La Candidata'', reciente producción de Giselle González (''Yo no creo en los hombres''), han visto más de un capítulo de The Good Wife. Supongo, porque el conflicto de la producción mexicana es el mismo de la serie americana, y la premisa es casi de manual - una mujer en un mundo de hombres - lamentablemente la mexicana opta por algo más al uso, sus principales figuras inician escenas con un discurso políticamente correcto para la televisión, y a partir de entonces la telenovela corta o serie larga o defínale como les guste, no se cansa de introducirnos a medio elenco; lo peor, es que el recorrido del primer capítulo no termina de enfocar a la protagonista, sino que da vueltas en círculo sobre lo que pareciera lo más importante en la historia: la muerte de la prostituta, y amante, del hijo.

El problema de ''La Candidata'' es el mal perfil del personaje central. Sabemos, a priori, que es senadora, pero no nos enteremos cuál es su verdadera profesión y que méritos hizo para ocupar dicho cargo. Lo mismo sucede con que tropieza con un error que en la política real es muy difícil de encontrar, y me refiero al conflicto de intereses que puede generar que la esposa de un gobernador ocupe un lugar en el senado. Si de política hablamos lo más seguro es que en campaña hubiera sido un punto en contra, sino fijémonos en la actualidad con el caso de nuestra ex primerísima dama, Nadine Heredia. Ya para cerrar la idea ¿no hubiera sido mejor para los guionistas, y más interesante para el público, construir una carrera política de una mujer partiendo desde cero, y no desde el cargo de senadora?.

En fin, por lo demás la producción pretende ser atrevida, coincidencias, al igual que la protagonista de The good wife, el personaje de Silvia Navarro tiene un romance frustrado con su homólogo en el senado, interpretado por Víctor Gonzalez a lo cual preguntaríamos que político en el mundo tiene la "carita" del señor. Siguiendo, su marido es infiel, y se contagia de ''una infección sexual'' de la cual tendríamos que adivinar cuál sería dentro de las enesimas posibilidades que existen. Mientras que el drama con el hijo... es de cualquier capitulo de La rosa de Guadalupe. Encontramos cierta insinuación al lesbianismo. Y el tema sexual está presente, incluso, en sexagenarias como Helena Rojo.

Sobre la  política todo es más superficial, y ese es el mayor fallo de la producción que al vendérnosla como una serie política debes evitar escenas tipo el  marido abre la puerta y encuentra a la mujer en la cama con otro. Y no es la primera ficción mexicana en tocar el tema, ya antes lo hizo ''Nada Personal'' donde la figura del político corrupto y asesino estaba enmarcada por un velo de misterio y bajo las sombras, como casi siempre actúan. En cambio aquí todo se limita al dialogo de echarse la culpa uno a otro, y que ambos se defiendan con la misma línea: ''¿en verdad me crees capaz...?''. ¿Y Silvia Navarro? es buena actriz, y todo lo hace "bien". Por el resto, ¡que decepción!

sábado, 26 de noviembre de 2016

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TELENOVELA “MAR DE AMOR” (TELEVISA 2009) – CRITICA. Un mamarracho salido del mar


Como parte de la alianza que tiene con américa televisión el último viernes atv ''estreno'' la producción mexicana de televisa ''Mar de Amor'', que en su momento paso por horario estelar sin pena ni gloria. Dentro de esa vorágine de malas producciones, y decisiones, la retransmisión de esta telenovela solo se justificaría con la principal, y única razón, de cómo la promociona: ''... la telenovela protagonizada por Mario Cimarro, el galán de ''pasión de gavilanes''...''

Fuera del factor ''Cimarro'' esta telenovela se acomoda perfectamente al molde mexicano de mamarracho entretenido. En un sin fin de injustificados artificios nos encontramos, por enésima vez, con la muchacha pobre cuyo destino será interrumpido por una avioneta que por poco le cae encima. Como buena telenovela mexicana el primer capítulo estará lleno de truenos y centellas, literalmente, donde una tempestad tratara de poner la cuota de acción. La curiosidad de la telenovela está en su estructura natural, y es que, difícilmente, podremos encontrar escenarios tan distantes, en teoría, pero a la vez fáciles de conectar. La propia mansión está ubicada en una peligrosa ubicación, mientras lo recurrente será una especie de precariedad pero llevada a los límites del mar. El oficio es la pesca, mientras que los intereses de los villanos será la construcción de un hotel de lujo aparte de matar, constantemente, a la protagonista.

En “Mar de Amor” la protagonista, por poco, recuerda a MariMar, solo faltaría un perro que hable y que se llame ''pulgoso''. El inicio de los protagonistas, la tempestad o la desaparición de la amante del protagonista recuerdan a "Gata Salvaje". Mientras que no faltara los clichés mexicanos como la loca de la zona o el millonario alcohólico. La telenovela se sazona con escenas de cama o con las guerras de ''siliconas'' de Ninel Conde y Mariana Seoane, incluso, en una vulgar pelea de barro. Y el efectismo mexicano hará que los personajes secundarios sufran violaciones o vayan a la cárcel. En uno de los momentos clímax de la telenovela la protagonista será encarcelada ¿adivinen? por un crimen que no cometió. Para eso la argucia será la muerte de un personaje que, previamente, recibirá la visita de medio elenco como para jugar con el espectador. Y en una genialidad de guion el villano ''león'' morirá encerrado con otro león. ¡Aplausos!

En su defensa, si bien es cierto la telenovela no brilla por su originalidad, resulta agradable por momentos. La producción entendió que la pareja rendía mejor separada que junta. Las actuaciones son las que son, con una Zuria Vega primeriza y con poco encanto (igual que en la actualidad), y un Mario Cimarro siendo el mismo tronco tanto en lo físico como en lo actoral. Como es una historia adaptada, pero rosa al fin, está permitido el calvario de la protagonista. Un poco de surrealismo no viene mal y por eso tuvimos una Ninel Conde misma sirena. Lo innegable es que de aquí salió el molde para las siguientes producciones de Nathalie Lartilleux: con la misma forma de ponchar la cámara, con el mismo tipo de narración, las misma musicalización, con personajes iguales y tramas rosas. 

"Corazón Indomable", "LaGata", y la reciente, "Un camino hacia al destino" todas son un poco más de lo mismo e, incomprensiblemente, exitosas. Es con "Mar de Amor" que la productora hizo escuela, pero al final, esta telenovela será más recordada por la salida de Mario Cimarro, dicen, por peleas con la productora y parte del elenco.

jueves, 17 de noviembre de 2016

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TELESERIE “EL HOTEL DE LOS SECRETOS” (TELEVISA 2016) – Critica final. Producción mediocre


Como manda el manual la producción de época termino cerrando con un juicio, donde reunió a perro, pericote y gato en un farsa donde cada uno hacia sus propias acusaciones unos a otros. La producción no pudo poner mejor empeño en los decorados, como desde el inicio la puesta en escena se vio como cartón frió e inflamable. Y como en la mayor parte de la historia fue el detective, interpretado por un chisposo Jesús Ochoa, quien se robó el show. El mejor apoyo de la historia es que el final llega casi por inercia, con los personajes malvados pagando y los protagónicos siendo presa fácil del cansancio literario de los guionistas llevándolos a una falsa despedida, antes, una breve escena en la cama, para finalmente, el reencuentro con beso cerrando con una toma abierta de la fachada (digital) del gran hotel.

Sería justo mencionar los puntos buenos de la historia, que dentro de su trama central confusa, aquella que quería contar una historia de los de arriba y los de abajo, con una dosis de thriller oscuro, encerró una propia telenovela de aventurillas tragicómicas. Unas mejores que otras. El personaje de Felipe (Pablo Cruz Guerrero) termina aportando los temas relacionados a la identidad sexual, la frustración sexual de una mujer madura  casada, y cierta sugerencia a la homosexualidad, sin embargo, la mayor parte se desinfla por la mala dirección y el mal casting, como el de Sofía Castro. Con Sofía (Dominika Paleta) el caso es parecido, la actriz no encuentra un espacio propio y solo se limita a ser la loca histerica del reparto, aun así, el encuentro intimo con un falso sacerdote logra darle a la producción el mérito de ser transgresor con el tema religioso. Mal llevado su tema marital y su frustración maternal. Vemos que el guion pretende crear un discurso feminista apoyado en varias escenas y en personajes adelantados a la época como la amiga doctora de la protagonista o una mujer que se viste de bandido. El caso de las prostitutas y el de la relación sexual forzada a la que se ven sometidas las mujeres de la época son detalles que se tocaron superficialmente. El sadomasoquismo en el villano, así como la influencia materna tuvo ciertos momentos interesantes. La mayor consigna de la adaptación fue contextualizarla con su historia, y hacerla ver lo más mexicana posible. Dejando las tramas fallidas a la venganza/justicia del protagonista y la del personaje interpretado por Juan Ferrara.


A nivel técnico la producción se vio limitada, encontré ciertas tomas en primer plano mejores a la hora de enfocar la mirada asesina de Jorge Poza, unas tomas abiertas con caballos en el rescate de Felipe y por momentos la cámara seguía el movimiento de los personajes, sobre todo, cuando las escenas se dan en la parte de la servidumbre. La introducción se escuchó mejor de lo que se vio. El otro problema de la producción fue la saturación de la pantalla verde, haciendo de escenas como la del suicidio en el acantilado de Belén una cutres para morirse. No se ve un buen trabajo en cuanto a modales o lenguaje para hacer más creíble la historia, salvo ciertas posturas con las manos una atrás y la otra adelante que siempre tenía el personaje de Jorge Poza, y lo que más se escuchaba era el “pero madre…” con un tono más formal al de estos tiempos. 

En cuanto al reparto seré breve, se agradece la participación de Claudia Ramírez, y en especial, el rol secundario de Eduardo España, un actor que nunca será protagonista de su propia historia, pero siempre luce efectivo como pareja cómica. Muy bien los roles juveniles en los personajes de Jacinto (Joshua Gutiérrez) y Violeta (Arantza Ruiz). Torpe la participación de Moisés Arizmendi con motivaciones parecidas al que hizo en “El color de la pasión”, incluso con el conflicto con el hijo. Del resto ya escribí en LA PREGUNTA: ¿Vale la pena ver dos horas seguidas “El hotel de los Secretos”? 

Fue difícil sostener la trama principal sobre el asesino del cuchillo de oro, es más, no pudo hacerla atractiva ya que la forma en como estaba pensada la teleserie tenía que hacer lento el misterio para que en el tramo final llenarnos de pista tras pista, hubo una disociación casi facilista por parte de los guionistas que siempre encontraba la solución del enigma de una manera poco convincente. El trabajo en cuanto a las muertes fue igual de irregular, tanto como la decepcionante forma en como descubrieron al asesino o mejor dicho como el asesino se descubre así mismo. Fuera de este aspecto lo que termina sosteniendo la última semana es un pobre tira y afloja de los personajes como el ascenso social del hijo bastardo y la revancha de la sirvienta. De ahí en adelante se fuerza una pugna familiar por el control del hotel. Y llegado a al final todo se cierra con descubrir el “secreto” de la muerte del padre.

Las acusaciones de la hija mayor llevan a juicio a la madre, lamentablemente, lo mal rodada de esta escena con el veintiunico recurso del flashback recursivo y la pobre interpretación de los interrogados termina desinflando la que debería haber sido el clímax de la historia. Sentada en banquillo, Diana Bracho, sufre el desgaste del personaje mientras que su contrincante, Daniela Romo, se esfuerza en dar un discurso al amor entre patrón y sirvienta. Lo malo del juicio es que la verdad llega por una confesión de último momento, dejando a todo lo visto anteriormente como una pantomima. La escena de la muerte de Diego pasa por un lapsus espacio temporal donde vemos pasar muchas cosas una tras otra. En su defensa en toda ficción la maldad debe terminar pagando de cierta forma, lo que no se perdona es lo trillado de las cárceles o muertes como desenlace final a los villanos Cuando se da la escena del desempolvamiento de los muebles, la idea no es mala, y sirve como metáfora a la nueva etapa del hotel. El beso final de los protagónicos, previo un par de diálogos edulcorados, la termina de convertir en cualquier telenovela.


Televisa ha apostado por producciones más cortas y con mejor calidad, como si lo uno reemplazara a lo otro; en este cambio, “El hotel de los Secretos”, tiene el dudoso mérito de ser la primera producción con este cambio de formato. Es cierto que comparando a producciones que han llegado al Perú o que he podido ver por la señal internacional el cambio es favorable, y es esta una alternativa atractiva, en teoría, porque toca temas de telenovela clásica a diferencia de producciones posteriores como "Yago" o "Mujeres de negro". Si se la tratara de vender como serie el resultado sería negativo, quizás, esa fue la primera intensión, y se nota claramente cuando la primer parte termina cerrando con una especia de cliffhanger donde Belén descubre el secreto de la familia Alarcón. Después de eso la producción pareciera que se echó para atrás y decidieron seguir por un formato más línea para venderla tal como cualquier otra telenovela.

Aun así, el paso de la producción por america televisión fue decepcionante mucho más si tenemos en cuenta que estuvo en un horario displicente donde la competencia tiene cuatro horas seguidas de su programa de espectáculos, saliendo a la primera semana de emisión. Su primer periplo por los Estados Unidos, tampoco fue el mejor. Y su llegada a México fue igual de decepcionante, por lo que he leído. Todo esto en cuanto a audiencia. Por otro lado, si tuviera que describirla como producción solo se me ocurriría la palabra mediocre. 

sábado, 12 de noviembre de 2016

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TELESERIE “EL REGRESO DE LUCAS” (America-Telefe 2016) – CRITICA. Drama de ricos y blancos, no es drama de peruanos


¿Qué peruano se puede identificar físicamente con algún personaje de la nueva producción de américa televisión?. ¿Que dé común tiene conmigo un blanquiñoso serferito, o una chibola pitucasa?. ¿Quién se puede creer que “Lucas” es el joven peruano promedio, cuyo actor es argentino y habla como español? ¿Cuántos “Lucas” conoces?. ¿Qué sentido tiene tener una actriz desconocida por su nombre, y solo recordada por ser “Betty, la fea”?. ¿Cuantas personas que se pierden el Perú son capaces de movilizar a media policía, incluido helicóptero?. Estoy seguro que si me pierdo, mi foto, a las justas, sale en el recibo de luz. ¿Cuantos tenemos un televisor 4K?.

El regreso de Lucas, es una historia superficial, pretenciosa, densa, un drama que quiere ser melodrama pero que a la vez se vuelve thriller cuando, mismo fantasma, aparece el hijo perdido hace veinte años. ¿Porque siempre tiene que ser veinte años?. El guion se diluye en personajes ricos, pero atormentados. Pero el problema no es eso, sino que son ricos con problemas de pobres. Su drama intrafamiliar es cliché: el esposo insensible, la madre obsesiva y los hijos problemáticos. Lo mismo pasa con el formato, tratando de sostener el capitulo en base a un hilo conductor fuera de la convencional telenovela que se hace larga e intrascendente en comparación a cada cierre de los tres primeros capítulos, por lo visto. Es, en consecuencia, la aparición del hijo... ¿abriendo la puerta?, el conflicto que genera, y la prueba de ADN argucias que se remastican, siempre buscando tensión, hasta el final de cada capitulo. 

Salvador del Solar, es el jefe de familia que ya pinta canas, mientras que su actuación es casi por inercia. La actriz colombiana necesita convencerse a sí misma ¡¡¡llorando!!! desde la primera toma. Mientras que el elenco juvenil de la historia son modelos de Saga Falabella. Son pocos los personajes que refuerzan la historia salvo apariciones esporádicas de actores poco efectivos al cara del publico popular como Fabrizio Aguilar. A eso se le suma Diego Bertie que dobletea una hora antes en "Al fondo hay sitio". 

La co- producción peruano argentina se pierde entre esos breves instantes que vemos la costa verde o las playas miraflorinas, como si no fueran recursivas tomas de algún capitulo de "Al fondo hay sitio" o de las producciones mediocres de Michelle Alexander. Después de todo, para los señores, una serie de calidad es tener un par de rallas horizontales negras, pantallas virtuales de tabletas.   

viernes, 11 de noviembre de 2016

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TELESERIE "ROSARIO TIJERAS" (Tv Azteca 2016) - CRITICA. Mejor colombiana que mexicana


Si me preguntas cual es la mayor diferencia entre la colombiana y la adaptación mexicana de “Rosario Tijeras” respondería que es el acento.

La colombiana llegó a estrenarse por canal trece, en un momento en donde la programación del grupo atv arrincono un par de producciones colombianas en su patio trasero. De ahí que pude ver “La ronca de oro”, en horario vespertino. Y más tarde “El Capo”.

Ahora, si cogemos el argumento de “Rosario Tijeras” podríamos encontrar una facilidad para la adaptación en cualquier país latinoamericano, después de todo el narco no es exclusividad colombiana y tampoco lo son esa fotografía urbanística de los asentamientos en las periferias, las faldas de los cerros y las casas unas encima de otras, así pues, si la adaptación se diera en el Perú, por ejemplo, cerro San Cosme o San Cristóbal sería lo más parecido al ambiente que rodea a la protagonista.

Otro asunto es el retrato de la precariedad “realista” que logre imprimir, y es que, irónicamente, la versión mexicana cuenta con una imagen de calidad muy superior al promedio y que contrasta con ese baño a lo María la del barrio que toma la protagonista. Lo mismo pasa con el lenguaje,la mexicana se siente remasticada.

Televisión azteca, opta por una adaptación casi plano por plano, las escenas son las mismas, desde el inicio hasta el final, solo salvándose por esa enorme bandera mexicana como para no desubicarnos. Y se nota que es una versión más “light”, menos sucia, solo bastaría comparar la escena de inicio, y el tono color rojo de la “sangre” para marcar distancias con la colombiana.

La que si esta en primer plano es la protagonista, Barbara del Regil, luce suelta, entre lo corto de la falda, y la edad dispar. Ya desde el inicio, la dirección de cámaras, la apoya con tomas como el baño, en donde se ve y no se ve, a la misma vez. Rosario, desde el inicio, se vende como un estereotipo. Al igual que las muñecas de la mafia o la Catalina de Sin senos no hay paraíso”La gran diferencia es que en este caso estamos hablando de una anti heroína.

El otro asunto es el retrato social de la producción, encasillada en ese pequeño suburbio precario, la delincuencia juvenil, la falta de autoridad, la corrupción, los prejuicios sociales y la rebeldía contra el sistema son pequeños aperitivos (rojos) de un trasfondo (rosa) que no deja de ser el de cualquier culebrón y cuyo tópicos están en el triángulo amoroso de la protagonista (con dos jóvenes ricos y guapos) y el embarazo (no deseado). El reto es la violencia y como la mostrara.

Lamentablemente, la versión mexicana, al igual que la colombiana, se va diluyendo en cuanto ritmo, sobre todo, cuando aparecen los personajes secundarios. Que pérdida de tiempo tener una escena completa de un manganzón pidiendo dinero a su papi. El estigma de la narconovela colombiana toma presencia cuando un par de personajes se movilizan en motocicletas, símbolos móviles del sicariato. Y cierra con una escena cliché con el padrastro.Al final, el mensaje es lo peligrosas que pueden ser unas tijeras.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

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TELENOVELA “LA ESPOSA VIRGEN” (TELEVISA 2005) – CRITICA. La telenovela de relleno


Entre corte y corte, logré ver algo de esta telenovela producida por Salvador Mejía, mientras esperaba el capítulo de turno de “El hotel de los secretos”. Y que actualmente esta en sus ultimas semanas, asi que no quise desaprovechar la oportunidad, y de paso, comienzo el segundo año en el blog.

Como curiosidad, Liliana Abud, venia de escribir “La Madrastra”; mientras que, paralelamente, colaboraba en esta misma telenovela, y no hace mucho venia escribiendo “Mariana de la noche” (así se trabaja en televisa, y ya sabemos porque sus telenovelas son como son).

Otra curiosidad es que esta telenovela estaba pensada como colchón, mientras que la nueva telenovela estelar, “Alborada”, producida por ese entonces por Carla Estrada, se fuera cocinando. Coincidencias del destino, diez años después, seria repuesta con las mismas intenciones. Solo que ahora por la señal internacional del canal de las estrellas, para retrasar el estreno de “Tres veces Ana”.

Ademas, navegando por la red, puedes encontrar ciertos “chismecillos de lavandería” de esta producción como un leve roce detrás de cámara entre Adela Noriega y Alejandra Barros, que venía con la intención de hacer un personaje secundario; tanto así fue el disgusto de la actriz, que Alejandra Barros saldría, aunque quien término “enronchandose” fue Adela Noriega con ciertos problemas dermatológicos (castigo divino?). Por otro lado, los protagonistas, terminaron con cierta incomodidad siendo Jorge Salinas el que hablara en tono sarcástico respecto a su personaje.

El propio productor marco distancia con su trabajo anterior diciendo lo siguiente: “…Mejía resaltó que la producción será mucho más barata que “La Madrastra” y diferente. Será una telenovela más tradicional, con un realismo mágico, en un pueblo donde no hay televisores, ni radios…”. Entonces entendemos el porqué de la escenografía plana, fría y que se cae de vieja.

Sean peras o sean manzanas, el asunto es que “La esposa Virgen” es un producto de segunda, pero… avanza. Donde el real y gran atractivo de esta telenovela, es el tema del amor frustrado entre la pareja protagónica, y sobre todo, el tema de la viudez. Y es importante mencionar el perfil de ambos protagonistas supliendo roles maternales. Virginia lo hace con su hermano menor, y Jose Guadalupe, con su hija adolescente.

Sobre los actores, Jorge Salinas tiene un matiz de don Juan campechano, y Adela Noriega, en su penúltimo trabajo como actriz antes del autoexilio, es una “esposa virgen” que se llama “Virginia”, y de paso, parece anémica. A eso le sumamos un Sergio Sendel que actúa como… Sergio Sendel.

La telenovela no deja de ser un “culebrón” con cierto tono humorístico; el guion se limita a las mil veces que se le pregunta a la protagonista ¿de quién está enamorada?; y como vemos a medio elenco escondido, siempre, detrás de alguna puerta. Las respuestas son casi a golpe de efecto, por ejemplo, Virginia evitando cruzarse con José Guadalupe o Fernando, con o sin silla de ruedas, encarándolo, escena tras escena.

Desde este aspecto, no creo que Liliana Abud haya tenido mayor problema ya que el guion se debió escribir por inercia y gira entorno a una sola pregunta ¿Con quién se quedara Virginia?

Otro asunto que se nota, es la nula presencia de secundarios. Lo que sostiene esta telenovela es la enfermedad de Natalia Esperón, el remordimiento de Adela Noriega por enamorarse de su esposo, y la responsabilidad que siente cuando se casa con Sendel y queda invalido. De ahí en adelante es un tira y afloja cualquiera

Es interesante ver el ángulo de la mujer reprimida en sus sentimientos, aunque el tema de fondo no deje de ser el puramente amoroso. La escritora no se proyecta mas allá, y casi es un disfuerzo con diálogos predecibles y demasiado angustiosos. Todos sus personajes son cuadrados, mientras que su protagonista cansa al límite de la mojigatería.

El lado negativo de la telenovela lo dan los villanos, y ese “rancherismo”, tan molestoso en Roberto Ballesteros, y solo en una telenovela de televisa, pueden llegar al mal gusto de verlo seduciendo a Lilia Aragón. Y de la actriz solo puedo mencionar esa particular forma de romper la cuarta pared como buena villana cacle cacle. Los dos dan mil vueltas haciendo planes maquiavélicos. Mientras que Arleth Terán es la villana impostada made in televisa tantas veces vistas. Natalia Esperón se esforzó en proyectar el personaje. A pesar de ser un reparto con ciertos nombres de peso, ninguno llama la atención como Cesar Évora, y su “caracterización” de "naufrago cachinero”.

La estampa de la telenovela es irregular, por momentos el “pueblo” pareciera tener más presencia dentro de la historia, tenemos medio elenco disfrazados de militares, y tramas alternativas poco interesantes, aunque siempre efectivas. 

En conclusión, la telenovela no deja de ser la acartonada historia made in televisa, aun así, por el tema tragicómico de la protagonista, merece ser llamada telenovela, aunque solo sirva de relleno.  
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