viernes, 9 de junio de 2017

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LA PREGUNTA: ¿Porque son tan blancas las ''Mujercitas''?


Si comparo con Moisés o Se robó mi vida, "Mujercitas", la nueva telenovela de ''Del barrio producciones'', para américa televisión, puede que visualmente este a la misma altura. La cámara de última generación se nota en los rostros de los actores y en las tomas abiertas. Superficialmente, Michelle Alexander, ofrece un producto de calidad. Lo malo es que esa calidad dura la primera media hora del primer capítulo. La fórmula de Michelle Alexander desde que incursiono con sus miniseries localistas hasta que dio el salto a las telenovelas sigue siendo la misma: ciudad turística de provincia+ accidente/desgracia + viaje a la capital = primer capítulo.

Solo para poner otra comparación mas, hace poco se repitió la última versión de Natacha, la de los noventa protagonizada por Paul Martin, si nos fijamos la protagonista vive en la misma ciudad que las ''mujercitas'', Arequipa, cuando huye para ''buscar un mejor porvenir'' a la capital viaja de la misma manera en bus provincial y ve desde lo lejos el Misti. A esto me refiero. La calidad de imagen de una y otra no es la misma. Pero la idea, veinticinco años después, se sigue repitiendo.

Ahora, el otro problema que tiene la telenovela, es que en su adaptación, nos presenta un cuarteto casi perfecto de señoritas de catalogo de saga Falabella. Las mujercitas de Michelle Alexander son blancas, tienen el pelo castaño, el rostro bonito, no pesan más de cincuenta kilos, y un par de ellas, tienen los ojos azules. Sí, las cuatro pueden ser hermanas. Pero, ¿En verdad nos podemos creer que a alguna de ellas le nieguen el trabajo?. A eso hay que sumarle la idealización con la que esta hecha. Por ejemplo, la mayor de las hermanas es, o quiere ser, doctora para ayudar a la gente. 

La telenovela esta hecha con una postura impostada. Supuestamente, es una versión moderna, pero su conflicto principal sigue siendo el económico. Ojo, que tampoco es que esto se aleje de la realidad o de las propias intenciones del libro que era mezclar un contexto histórico, con una historia familiar, un tono superacional y mucho romance. Justo en este último aspecto vemos como una de las hermanas descubre el engaño del novio justo en el día de su boda. Una escena convencional. Efectiva para lo que quiere representar en cuanto a la desilusión de la segunda hermana, pero poco original.

En cuanto a la estética de la telenovela, el primer capítulo se encarga de mostrar una secuencia inicial a full color, con toda la luz del sol y que todo sea lo más vivo posible, para que una pedida de mano termine en una coreografía de baile de la mama y sus mujercitas, con hora loca incluida. Solo falto la serpentina y los globos. Como fondo musical suena un remix de Fonseca. Yo hubiera puesto un carnaval arequipeño.

Del reparto, María Gracia Gamarra, es la que narra la historia, usa zapatillas y no se arregla el pelo, quiere ser escritora y tiene infulas de detective. La actriz es la protagonista. A Carolina Cano la sacan de su zona de confort en televisión. En los dos primeros capítulos a las justas habla. Es como si la estuvieran conteniendo. El otro par de hermanas son unas NN en televisión. Una de ellas es la antagonista del grupo. Sinónimo de ambiciosa. La otra es la tierna. Le gusta la cultura hindú, ¿vera “Saras y Kumud”?. Y habla ''asiiiii''. Mientras que a Pierina Carcelen no le creo ni lo que come.

El primer capítulo de la telenovela fue presentación de las mujercitas y ponernos en situación. Básicamente, ver todas las promociones, en un capítulo de cuarenta minutos. El segundo capítulo es un caos. Cada trama de las ''mujercitas'' parece ser una subtelenovela. Donde el misterio principal es si el padre es narco o no. Presentarnos a la villana y los intereses románticos de las ''mujercitas''. Las escenas del primer encuentro entre las mujercitas y sus "galanes" son simplonas como los propios actores de reparto. 

El guion redunda demasiado el egocentrismo de las mujercitas con líneas como “Yo no necesito un hombre…”, “Yo soy mejor que todas…”, la dirección de cámaras es mala. Cuando está grabada en interiores la luz resplandece demasiado. Detalles como golpes metidos en postproducción se nota. Para contextualizar o darle un poco de realismo la telenovela menciona los huaicos del verano pasado. Y pone como temas sociales el bullying y la adicción a los juegos de red. Por enésima vez, vemos una madre coraje. Lo que si no vemos, y nunca veremos, es una intro en una telenovela de Michelle Alexander, eso si, tema musical central si tiene. Plop! 

Para cerrar, Arequipa es la ciudad blanca, y las mujercitas son más blancas que el Misti, ¿porque?.

2 comentarios:

  1. No veo el problema en que sean así de blancas, he ido varias veces a Arequipa y hay muchas chicas que son así. Lo que no me gusta es el personaje de Josefina, me parece demasiado exagerado, cae en lo amtipático y es una acomplejada. Donde como siempre el que la trata mal de ese se enamora...ese mensajito de siempre de trátame mal que me enamoro ya es aburrido. Y se supone que es la protagonista, me parece que a Carolina Cano la están desperdiciando en un personaje que ni habla y Mercedes me parece un poco más interesante, lo aburrido en su personaje es que se repite el tema de la hermana envidiosa. En fin podría mejorar esa novela, ya que es bueno que en Perú traten de hacer más novelas con diferentes historias que podrían estar mejor trabajadas, porque la idea está mal.

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    Respuestas
    1. Por supuesto, segun tu comentario no habria la necesidad de que sean de Arequipa, porque aqui en la ciudad tambien hay "blancas". Y sobre lo que dices tener una telenovela feminista es valido, pero hay que saberla hacer.

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